viernes, 11 de abril de 2014

"Ayuda Anónima"

Tradicionalmente nos han inculcado que los hijos somos el reflejo de nuestros padres desde el punto de vista de cómo se nos educó. De ahí, que la vida nos pague justo lo que merecemos.

Todo, por supuesto, suena extremadamente bien en teoría.

Cuando tenemos que enfrentar una situación provocada directa o indirectamente por nosotros, nos damos cuenta que las cosas no siempre salen como pensábamos, pero si miramos en nuestro interior, nos damos cuenta que seguir o cambiar depende de uno mismo.

El 22 de Septiembre de 1998 será recordado como un día fatídico para toda la región Este y de manera muy sensible, para todo romanense ya que el ciclón Georges dejó estragos materiales y psicológicos para muchas familias en La Romana.

Al día siguiente del desastroso fenómeno, salí con un amigo a dar una vuelta para ver cómo había quedado nuestra atolondrada Flor del Este. El espectáculo era algo más allá que deprimente. Desde la
parte alta de la ciudad, ésta parecía un desierto en términos literales.

Viendo desastre tras desastre y gente con rostros entristecidos, pasábamos de un sector a otro y en un momento determinado nos paramos en un pequeño colmado en la calle Espaillat llamado “La Tasca de María”. Entramos y nos sentamos:

-“Qué tiempo tu crees que le tome a La Romana recuperarse, Marcos”, me pregunta escéptico mi amigo.

-“No lo sé. Todo depende de las autoridades y la cantidad de ayuda que recibamos”.

-“¿Tu te imaginas esta vaina ahora?: no hay luz, poco agua, hielo, comida, los trabajos parados, las escuelas cerradas… ‘Tamo feo pana”, me dice bien preocupado.

-“Tienes razón, aunque se dice que de la desgracia se obtiene un beneficio”

En eso la dependiente del colmado nos interrumpe y nos dice decididamente:

-“Bueno, discúlpenme que me meta en la conversación, pero de seguro los ricachones serán los únicos que se beneficien porque yo no veo cómo, con todo este desastre...”.

En eso entra un señor que sostenía unas fundas de alimentos para palomas y se integra al diálogo y dirigiéndose a mí, me dice:

-“¿No e’ uté el hombre de la película?”.

-“Sí”, le digo escuetamente.

-“Su programa me encanta. ¡Mire como son las cosas! eta e’ una película de terror que ha dejado ete ciclón”.

-“Eso es así. De eso estábamos hablando aquí antes de usted llegar”, dice la dependiente.

-“Na’. ¡Eperá a ve qué pasa!”, dice el señor. En eso se mete las manos en los bolsillos, mira la cantidad que tiene y nos pregunta a mi amigo y a mí:

-“¿Lo muchachote se toman una cervecita? Ete calor ta’ bien fuelte”.

-“¡Bueno! ¿Qué se va hacer?!”, dice mi amigo al tiempo que asiente dando su visto positivo a la invitación.

El señor pagó, se llevó además una cerveza en manos y se despidió. En eso siguen entrando más personas al lugar. El espacio no era muy amplio y accedimos a sentarnos en unos banquitos afuera del colmado.

-“Que ironía de la vida. ¡Pasamos por aquí chequeando parte del desastre y de repente nos brindan par de pequeñas gracias al hombre de película! ¿No puedes quejarte, eh?”, me dice.

Antes de darme un sorbo, miro la botella y al frente veo gente de un lado a otro en búsqueda de provisiones y otras cosas y digo sopesadamente:

-“No creo que se vea bien estar aquí tomando cerveza mientras todo el mundo no sabe si va o qué va a comer hoy…”

-“Bueno, Marcos no me malinterpretes, pero ¿quién sabía que esta vaina sucedería? ¿Qué podemos hacer?”

Me levanto de la silla, entro al colmado, le pido a la dependiente que me guarde la cerveza en el congelador, salgo y le digo:

-“Te voy a decir qué vamos a hacer”

Confundido, me ve caminar hacia la esquina y me paro justo en la calle Luperón y Espaillat a unos escasos metros del colmado. Al acercárseme me dice:

-“¿Pero ven acá hombre de Dios y qué fue lo que te dio?”

-“Te voy y me voy a demostrar qué tanto la gente me conoce”, le digo.

Comencé a parar a todo aquel que me hacía un saludo y le solicitaba un aporte para ayudar a las personas que vivían en la periferia y que por lo distante de su ubicación, eran candidatos a recibir asistencia tardía o lo que era peor, ninguna.

Estuvimos allí desde las 5:30 de la tarde hasta caída la noche, cerca de las 8:00 PM. cuando contamos eran cerca de unos tres mil pesos y algo más. Mi rostro estaba en aspecto satisfecho y le digo a mi amigo:

-“Ahora sé qué tanta gente conoce a uno. Vamos a casa a preguntarle a mi mamá qué podemos comprar con esto”.

Sólo obtuvimos unas ocho fundas llenas de todo lo que usted se puede imaginar en materia de alimentos básicos más velas, trementina y fósforos. Las repartí en lo que hoy día es Piedra Linda y me ayudó solícitamente mi gran amigo y mentor cinematográfico, José María Castillo.

No he olvidado el rostro de esa gente al ver la ayuda que llegaba y al preguntarnos si se trataba de un asunto político, le dijimos que simplemente era una motivación personal.

Hacen unos años, estaba con mi mamá en el más grande centro comercial de la ciudad y parados en la caja se me acercó un jovencito y me dijo:

-“¡Hey! ¡Gracias por todo!”

Sin tener idea de por qué o qué motivó a ese muchacho a decirme eso le pregunto:

-“Gracias, ¿por qué?”.

En eso llegan sus padres y le dicen señalándome:

-“Ese que 'tá ahí fue quien no' ayudó pa' la época del ciclón”.

Notablemente conmovido, le dije que lo había hecho de corazón y entonces me dijo el joven:

-“Que bueno que hay gente como uté. Ese día me dijo mi mamá que no teníamo' qué comel siendo yo un pipiolito de uno 2 ó 3 año'”.

A mi mamá se le saltaron sendos lagrimones y enfrente de todos, nos abrazamos. Ese fin de semana almorcé con ellos allá en la ahora no tan modesta casa. No reparé en lo que comí. Sólo sé que me sentí un mejor ser humano ese día.
Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Ayuda Anónima". © 2009-2014 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

viernes, 4 de abril de 2014

"Agradecido"


Siempre he dicho que lo más difícil es y será tratar con personas. Estoy convencido que nadie es igual por aquello que "cada cabeza es un mundo", peor me resisto de plano aceptar que es un hecho irrefutable y ya. Pienso que debemos ser más conscientes y menos materialistas. 

Aspirar a ser entes multiplicadores en nuestro entorno. Usar las herramientas que podamos para intentar mejorar las cosas dando nuestro valioso granito de arena... 

Fui incitado en calidad de Intéprete a un acto social hace unos días. Los invitados eran extranjeros y habían determinado celebrar la especial ocasión aprovechando su estadía en el país. La persona que me recomendó conocía de nuestra habilidad en el idioma inglés y nos puso en contacto con el responsable del acto. 

Una llamada telefónica certifica el acuerdo y un encuentro previo ultima los detalles de nuestras funciones, transporte y forma de pago. Una vez en la actividad, el tiempo hizo gala una vez más de su principal característica: ser implacable. En un abrir y cerrar de ojos, transcurrió el lapso cronometrado para le ejecución del evento y todo terminó tal como se planificó. 

De regreso a casa, me detuve en un sitio a comprar algo de cenar. Había mucha comida en ese lugar, pero nada que me agradara y opté por no solicitar algo. Para quienes laboran hotelería saben al dedillo el destino final de lo que se prepara y no se come. 

Por fin llego a un sitio para pedir algo rápido. Una hamburguesa en este caso. Esperé mi turno porque esperaban unas 3 ó 4 personas antes de mi orden. Sentado y mirando alrededor, se me acerca un muchachito de aspecto desaliñado y me dice que le de algo de comer que no había cenado en 3 días. 

Ante mi asombro y duda a la vez, le pregunté la razón y confesó que lo que conseguía era para alternarlo entre su hermanito y él. Un nudo en mi garganta se apoderó de mi al escuchar con voz firme las palabras de ese niño. Se trataba de algo sumamente desgarrador y sin pensarlo dos veces, le di mi hamburguesa. Noto que rápidamente la partió en dos pedazos, da las gracias y se retira corriendo hacia la acera del frente a darle la mitad a su hermanito. Mirando la acción, supe que era realmente para compartirla. 

En eso, le digo al dependiente que me prepare otra hamburguesa esta vez para llevar y dos jugos. Le hago señas al infante con uno de los jugos en manos y se acerca solícito. Da nuevamente las gracias, cruza y veo que se van caminando contentos. 

Ya lista mi orden, me dispongo a pagar y el dependiente me dice: 

-"Déjelo así amigo" 

-"Pero, ¿por qué si no le estoy pagando el segundo pedido?" 

-"Usted pagó hace rato ayudando a ese pobre infeliz" 

Agradecí el gesto porque si miramos desde una perspectiva amplia, en la vida a veces tenemos ciertas cosas y hay gente que no posee nada y nunca valoramos lo poco o mucho que nos toca. Encendí mi motocicleta y en el trayecto me encontré con los niños rumbo a un destino desconocido.

Llamé al mayor resolviendo darle también la otra orden. Ante mi asombro y de forma dudosa me pregunta: 

-"Pero ¿y usted no va a cenar hoy entonces?" 

-"No te preocupes. Yo ya cené. Espero te caiga bien"

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Agradecido". © 2014 Marcos Sánchez. Todos los derechos reservados

viernes, 28 de marzo de 2014

"Íntegros al Proyecto"

A mediados de los 80, el viajar se había convertido en un lujo reservado para unos cuantos que gozaban de tener una real cultura de ahorro.

Estaba además el hecho de que tenían familia residentes en el extranjero y así coordinaban viajes vacacionales.

En el caso de la cultura dominicana, la mayoría de quienes aspiraban a viajar anhelaban realizar el famoso sueño americano yéndose a vivir a Nueva York. La también denominada 'ciudad que nunca duerme' es una incesante y combustible selva de concreto matizada por múltiples culturas.

Lo que la gran mayoría ignoraba es que las llamativas y flasheantes postales que nos llegaban desde Nueva York, obedecían a una excelente plataforma mercadológica (como debe ser) que perseguía vender los mejores lugares de la importante ciudad estadounidense.

La publicidad visual, radial e impresa más los testimonios en vivo de personas que habían viajado, llenaban el interés de muchos a aventurarse en un viaje 'pa' lo' paises' acuñando esa frase específicamente a esa ciudad y circunscribiendo la idea general de que cuando se hablaba de Nueva York, era sinónimo absoluto de todo Estados Unidos.

Una de las líneas aéreas más populares en ese entonces fue Eastern, que con su escueto, pero efectivo eslogan 'las alas de América', lograba metérsele en lo más profundo de la psiquis a la gente.

La competencia por excelencia era Pan American World Airways (conocida popularmente como Pan Am) y en un sitial de privilegio también estaba, American Airlines. Las operaciones de Eastern en Puerto Rico y Bahamas provocaron una ruta a Santo Domingo y fue allí donde se conoció en todo el Caribe a "El Grandote", un enorme Airbus A300.

En el caso de unos amigos que tenía en la escuela, la suerte les sonreía ya que el estatus de sus familias les permitía darse esos viajecitos a Nueva York en verano o invierno un par de veces al año...

-"Bueno Malquitos me voy pa' Nueva Yol ete verano"

-"¿Y cuándo tu vuelve?"

-"En un pal de semana'"

-"No deje de tirá foto pa' que me enseñe to' esa chulería de allá"

-"¡Claro! mi tía tiene cámara y siempre tiramo' foto"

Cada vez que regresaba cualquiera de ellos, lo que más detacaban era las famosas fotos en frente de un vehículo copado de nieve. Era de rigor obtener esa imagen ya que se constituía en la prueba definitiva de estar allí.

Con el tiempo, nos fuimos haciendo mayorcitos y los viajes se multiplicaron frenéticamente y ya viajar era un asunto normal para el caso que fuera.

Recientemente coincidí con uno de esos amigos y la nostalgía le invadió al ver cómo había cambiado todo. Entre memorias y risas, me mostró un amplísima gama de las famosas fotos en la nieve y de repente noté una secuencia aún más larga de enormes bloques de edificios

-"¡Ofrézcome! jejeje ¿y todos estos dinosaurios de concreto?

-"¿Esos?"

-"Si"

-"Esos son los proyectos"

-"¿Los proyectos?"

-"Si. Son los equivalentes aquí a los multifamilares. O sea, edificios del gobierno donde la gente vive de cupones y cosas así"

-"¡Pero estoy sorprendido!"

-"¿Por qué Marcos?"

-"Es que de todos los panas que tengo que viajaban, nunca me mostraron fotos como éstas"

-"Jajaja ay mi querido Marcos ¿En dónde tu crees que la mayoría se quedaba jajaja?"

-"No, no, no tú me estas relajando man"

-"¡Pa' que lo sepa brother! La mayoría de esos bulteros eran íntegros a los proyectos!"

El 4 de Marzo de 1989, Esastern se declaró en bancarrota. Dos años más tarde, en la madrugada del 19 de Enero de 1991, cesó sus operaciones.

Actualmente el flujo de pasajeros alrededor del planeta es constante y el enorme aeropuerto de Hartfield-Jackson (Dallas, EE.UU.) es el de mayor actividad mundial tanto de vuelos (2,700) como de pasajeros (86 millones) cada año.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Íntegros al Proyecto". © 2011-2014 Marcos Sánchez. Todos los derechos reservados.

viernes, 21 de marzo de 2014

"Choque Cultural"

Mi primera experiencia en asuntos de redes sociales data del 2000 en un momento en que el popular Latin Chat del sitio Terra era todo un acontecimiento.

Previo a dejarme seducir por esa nueva herramienta cibernética, lo único que conocía era el Messenger de Microsoft y obviamente, el famoso Hotmail. Merecida mención al correo electrónico de Yahoo! que de alguna forma jugó un papel importante.

En Diciembre de 2000 me dirigía a una peluquería a corregirme la abundante cantidad de cabello en mi cabeza que bien me hacía lucir como un auténtico carnero. Al llegar me encontré con tremenda fila y con lo poco que me gusta hacerla, no lo pensé dos veces y me retiré.

El dueño se percató del asunto y logró convencerme dándome una revista Cosmopolitan abierta en la sección de cine. El gesto fue determinante ya que sabía que llamaría mi atención.

Al terminar de leer las reseñas cinematográficas, hojeo unas páginas antes y veo un anuncio que rezaba ‘punto de encuentro’ y más debajo sentenciaba ‘para mujeres y hombres en busca de amistad, amor y matrimonio’. Me dirijo al peluquero:

-“¿Cuántas personas en realidad hay delante de mí?”

-“Tres personas. ¿Pero, qué vas a hacer?. ¡No me digas que te vas!”

-“No, no. Voy a cruzar al cibercafé del frente y vuelvo en breve”

-“OK ¡No dejes de volver!”

Cruzo al centro de Internet y me llevo la revista con la intención de enviar un mensaje y ver si era cierto que funcionaba el asunto. Abrí mi correo en Yahoo! y dirigiéndole el mismo a la editora escribí mi nombre, ocupación, estado civil, edad y nacionalidad.

Fui específico al requerir conocer chicas sólo de Costa Rica, México, Puerto Rico, Venezuela y Colombia. Envié mi e-mail y volví a la peluquería.

Una mañana cualquiera de Enero de 2001, me llama Richard de la Cruz, un gran amigo quien se encontraba junto a su esposa en una importante ferretería de la Capital:

-“Marcos, ¿¡cómo estas!?”

-“¿¡Bien y tú?!”

-“Tranquilo. Mira, te llamaba porque mi mujer estaba hojeando una revista y vimos un anuncio de una persona con tu nombre y apellido, ¡quien además es dominicano y dice ser Locutor!. ¿Tu publicaste algo en Cosmopolitan?”

-“¡Jajaja ni me acordaba de eso! ¡Envié ese mail hace como un mes!”

-“¡Pues cómprala porque lo publicaron!”

Adquirí la revista marcada con ‘el número 1 del año 29’, edición publicada para Puerto Rico. En la portada salió la exquisita modelo brasileña, Fernanda Tavares ataviada con un ultra diminuto vestido Versace negro y ropa interior del mismo color.

Fernanda Tavares en ese momento ganaba 5 mil dólares por desfile y el hecho de ser amiga de las también cotizadas brasileñas, Adriana Lima y Gisele Bündchen, la convertía en objeto de deseo de todo mortal masculino por lo que no dudé un solo instante en echarle mano a esa revista.

El anuncio salió en la página 114 en la segunda de tres columnas minadas con unos 19 nombres entre féminas y masculinos más un recuadro a título de ‘anuncio personal’ con líneas de recorte para los amantes del correo tradicional.

En una semana me escribieron 94 chicas de los países requeridos y el frenesí de mails diarios, era casi indescriptible. No es práctica nuestra categorizar a las personas, pero me vi forzado a hacerlo conforme veía quien tenía tendencia a escribir fijamente y quien no.

De tantas bellas chicas mexicanas, colombianas, boricuas, venezolanas y costarricenses, llama mi atención una chilena que originalmente no había seleccionado féminas de ese país. Invitándome al chat me dice:

-“Hola, soy chilena”

-“Un placer. No te ofendas, ¿pero qué te animó a escribirme si no incluí tu país?”

-“El hecho de que eres dominicano y además eres Locutor. Me fascina tu cultura y hasta ahora, todos los que he conocido eran personas de lenguaje urbano”

-“Comprendo ¿Y…de qué parte de Chile eres?”

-“De una bella ciudad llamada Temuco, al centro del país, es la Capital de la región de La Araucanía. Discúlpame por los detalles…”

-“No te preocupes. Bueno ya sabes mi nombre por el anuncio de la revista. ¿Cuál es el tuyo?”

-“Andrea”

-“Mucho gusto Andrea. Supongo tienes fotos, ¿cierto?”

-“Si, claro. En estos momentos te la estoy enviando. Harás lo mismo, ¿verdad?”

-“Por supuesto”

-“Muy bien. Marcos, ¿eres de la Capital?”

-“No, soy de La Romana, ciudad ubicada al Este del país. Por qué?. ¿Algún prejuicio?”

-“¡No, para nada!. Es que como te dije, conozco muchos compatriotas tuyos por aquí y la gran mayoría me dice que es de la Capital”

-“Me imagino ¿Y qué te gusta de mi país aparte de lo que hasta ahora has conocido?”

-“Bueno, gracias a Dios que eres Comunicador porque creo me vas a ayudar a descifrar una serie de frases que me tienen súper confundida. ¿Te animas?”

-“A ver…”

-“OK. Cada vez que termino una conversación, la imprimo para investigar los términos nuevos que cada contacto trae consigo en cada plática. No sé si tengas tiempo, es un listado un poquito denso”

-“No soy experto en sociología, pero te puedo ayudar en algo. Al parecer tienes un listado de dialectos, ¿no?”

-“¡Así es! ¡Comencemos!: ¿qué significa la palabra tíguere?”

-“Jejeje ya me imagino con quien has estado hablando. Bueno, en mi cultura identificamos coloquialmente las cualidades de las personas con nombres de animales. Un tíguere es alguien bien despierto, inteligente”

-“Mira que interesante ji,ji,ji. ¿Y qué es estar chivo?”

-“Ja,ja,ja,ja creo que esta conversación será bien dinámica. Estar chivo es estar dudoso sobre algo o alguien”

-“OK. Hay más. ¿Seguro que deseas que continuemos, Marcos?”

-“No hay problema”

-“Bien. Cuando dicen estrellarse y quemar, no logro relacionar esos términos…”

-“Uno se estrella cuando le declara su amor a una fémina y quemar tiene varias vertientes: en el colegio es reprobar, en otras circunstancias es besar a una chica y también se usa cuando alguien se ha expuesto demasiado públicamente”

-“¡Gracias! Ahora le encuentro sentido a muchas cosas. ¿Me puedes diferenciar entre un león, un caballo, un verdugo y un matatán?”

-“Ofrézcome jajaja pero ¿y con quién es que has estado chateando jajaja?. Todas hacen referencia a una persona experta o diestra en algo”

-“Muy bien. ¿Me puedes sugerir algunas que consideres?”

-“Mmmm, te diré las que me lleguen a la cabeza porque como sabrás, no ensayamos esto. El dominicano cuando duerme después de almorzar no toma una siesta, sino una pavita; Si no es diestro en asuntos de cortejos le llamamos lento, pariguayo o palomo; Si vas a besar a una muchacha es chuleo; jajaja si vas muy rápido vas como un chele o como la jonda del diablo son muchas!”

-“Bueno por lo menos tomaré notas de estas que no las conocía. Pienso ir a tu país pronto”

-“Ojalá podamos vernos cuando sea así. Andrea si me disculpas, tengo que retirarme. Se me acabó el tiempo aquí en el ciber”

-“¡Bueno! ¡Un placer de verdad, Marcos!”

-“Te cuidas mucho ¡Bye!”

-“¡Espera! ¡Una última pregunta!”

-“¿Si?”

-“¿Qué es guindar los tenis?”

-“Jajaja es la lúgubre frase que se usa cuando alguien muere”

-“OK, ¿y una frase como ahora al despedirse?”

-“¿Pero en lenguaje urbano?”

-“Si”

-“Jejeje no la usaría con una dama como tú, pero cuando uno se va de un sitio decimos desgaritarse, largarnos o hacer zapatos”

Andrea, junto a otras dos chicas, son aún de mis contactos originales producto de ese anuncio.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Choque Cultural". © 2010-2011-2014 Marcos Sánchez. Todos los derechos reservados.

viernes, 14 de marzo de 2014

"Lección de Vida"

En 1991, terminé mis estudios de Inglés en el desaparecido "Centro de Inglés La Nueva Era". Tenía 20 años.

Mi padre se percató de que tenía una fascinación con la lengua de Shakespeare y vía una tía, me hacen diligencias para ir a seguir estudiando el idioma en Santo Domingo los Sábados.

Mi tía me hizo gestiones en el Dominico-Americano, pero no quedé conforme ya que no me ofrecían oportunidad para una beca. Me llevó entonces al ahora desaparecido Boston Institute en la JFK con Siervas de María.

Allí, tomo mi examen de nivel con un interesante método llamado 'Streamline'. Ultra animado hago inmediatamente las gestiones con el director respecto a qué debo hacer para aspirar a una beca y me comunica que sólo necesitaba cinco notas consecutivas por encima de 90. Acepté el reto. Salimos y entonces nos paramos en la JFK a esperar una guagua pública:

-"Mire sobrino, quiero que preste atención: Desde aquí usted lo único que tendrá que hacer es tomar la guagua y se va directo hasta la Duarte con París".

-"OK, tía. No hay problemas", le digo.

Al llegar a la Duarte con París me dice que tenía dos opciones: o caminaba toda la calle hacia abajo o tomaba un carrito hasta el Parque Enriquillo. Tomamos un carrito y al llegar al parque, nos dirigimos a la parada de La Romana y antes de subirme en el expreso me dice:

-"Sobrino ya usted vio cómo de fácil es el asunto de allá para acá".

-"Sí, tía. Es sumamente fácil", le digo.

-"Bueno, ahora le voy a explicar cómo llegar allá una vez usted entre a la Capital. No se preocupe que es más fácil aún", detalla en tono conciliador y continua:

-"Cuando usted entre a la Capital, la guagua tomará la 27 de Febrero y cuando ésta se una con la Duarte, usted se queda ahí y pide un carrito u otra guagua 27 derecho con San Martín. ¿Está bien?. Si quiere se lo copio".

-"No, no tía. No se preocupe. ¿Qué tengo que hacer una vez esté en la San Martín?", le pregunto.

-"Seguirás todo el tiempo derecho y le pedirás al cobrador que te deje en la bomba que está en la Lope de Vega. Te apeas ahí y si miras a tu izquierda verás el instituto".

-"¡Perfecto!. ¡Gracias tía!. ¡La bendición!", le digo.

-"Dios te bendiga hijo mío y me saludas a tu papá y tu mamá!”.

-"OK. ¡Bye tía!"

-"¡Ah! ¡Marcos, espera!”, me dice.

Me da el teléfono de su casa por si acontece algo y vuelve a darme la bendición. Me despido con un fuerte abrazo, me subo en mi expreso y llego a mi casa sin dificultad gracias a Dios.

El siguiente sábado, me levanto temprano ya que era el primer día de clases y éstas iniciaban a las 9:00 AM. Tomo mi expreso rumbo a mi instituto. La gente dialoga, algunos escuchaban música, otros leían y de un momento a otro, me duermo.

Con el bullicio capitalino, me despierto y me doy cuenta de que llegué al Distrito (¡todavía con un sueño de todo el size!). Una vez en la 27 con Duarte, cojo una guagüita al indicarme que van por la San Martín, pago y entre cabeceo y cabeceo, ¡me duermo nueva vez!.

Pasamos como 5 estaciones de gasolina y yo durmiendo hasta que el cobrador me dice:

-"¡Amiguito! ¡Depiéltese! ¡¿Pa’dónde e’que uté va?!".

-"Discúlpeme. Yo voy para el Boston Institute ahí en la JFK".

El cobrador mira al chofer, se ríe y me dice:

-"Bueno amiguito, uté ‘tá bien lejo de ahí. Eto por aquí se llama Pintura!".

-"¡Qué vamos a hacer!, déjeme por aquí y dígame por favor cómo llego".

-"Coge un carrito de aquel lao de la calle y dile derecho. Tiene que ‘tá pendiente a tu derecha to’el tiempo".

Tomo mi carrito hasta que por fin veo a Dios al divisar al buen rato, ese gratificante y enorme letrero que rezaba 'The Boston Institute'. Pago mi carrito y como flash subo las escaleras hasta el tercer piso. Al llegar noto un lúgubre pasillo que contrastaba irónicamente con un impecable aspecto. ¡Eran las 9:15 AM!

Toco tímidamente la puerta en el aula que me correspondía:

-"Are you from this class?", pregunta mi profesor.

-"Yes, I am", le digo más asustado que un ladrón atrapado a quema ropa.

-"OK. Come on in", me dice.

Abrazándome camina hacia al centro del aula y se dirige al pleno diciendo:

-"OK guys! As I was telling you before Mr..." se vira y me pregunta: "What you said your name was?".

-"Marcos, teacher. Marcos Sánchez from La Romana".

-"OK Marcos Sánchez from La Romana. (se ríen todos) Since you came 15 minutes late, you’ll have to pay a fine of 15 pesos for each minute. Otherwise, I’ll send you to the Principal’s office".

Evidentemente pagué los benditos 15 pesos por cada minuto tarde y así evitar ir a la oficina del director y con eso, frustrar mis aspiraciones de una beca. En el recreo, el profesor me explicó por qué había puesto conmigo el ejemplo y le dije que en realidad necesitaba el dinero porque había gastado demás por haberme perdido.

Me dijo que no podía hacer eso porque con ello aprendería a ser más responsable con el tiempo y a estar pendiente de las cosas. Al rato veo que pagó un café y unas galletitas...¡con mis 15 pesos!.

En ese momento me sentí bastante mal, pero nunca he desafiado la lógica y accedí a aprender mi lección. Antes de terminar el recreo se me acercó una compañera y me comentó que eso le pasaba a todo aquel que llegara tarde que no lo tomara personal.

Llamé a mi tía. Le expliqué lo sucedido y me repuso lo que había gastado demás.

Al siguiente sábado, llegué una hora antes de abrir el instituto. Ví llegar desde el seguridad de relevo hasta el personal de la cafetería, pasando por administración (director incluído) y mis compañeros. Por fin dan las 9:00 AM y entramos.

El Profesor llegó sin excusa a las 9:30 AM y de una vez me levanté y le dije:

-"Teacher! I really need to tell you something very important!".

Salimos al pasillo y le dije mirándolo fijamente a los ojos en Español:

-"Devuélvame mis 15 pesos por llegar tarde y págueme otros 15 por ser la 9:30 AM si no quiere que enfrente de todos le diga cómo se siente aprender a ser más responsable con el tiempo y estar pendiente de las cosas".

Me dieron mi beca y pasé todos los cursos sobre 95. Aún conservo esos 30 pesos. El Boston Institute desapareció hace ya varios años.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Lección de Vida". © 2009-2011-2014 Marcos Sánchez. Todos los derechos reservados.

viernes, 7 de marzo de 2014

"Decepción Nipona"

En 2010 acompañé a un homólogo Comunicador en la singular tarea de detectar qué tipo de música y preferencia radial optan los conductores del transporte público en el lapso 6:00 AM – 10:00 PM.

El día anterior, me llama para coordinar horario y mi obvia no participación en la primera etapa, había puesto de manifiesto la tan olvidada última vez que mi colega utilizó el popularmente llamado ‘carrito de concho’:

-“¿Pero venga acá Sánchez y usted tiene miedo?”

-“No sé por qué tanta gente confunde el miedo con la prevención. Si montarnos en un vehículo de estos a tempranas horas matutinas sin protección es un problema, entonces ciertamente debemos tener mucho miedo”

-“Anjá, ¿y qué ha pasado con tanta gente que se monta en su carrito bien temprano para ir a trabajar?”

-“Lo hacen porque no tienen otra alternativa. Analiza bien que quien es responsable y por circunstancia vive lejos, sale temprano para llegar a tiempo. Si pudiera, lo hiciera de otro modo”

-“Es razonable lo que usted dice colega, pero no se preocupe. Lo haremos ya entrada la mañana y que el movimiento vehícular sea más amplio. Además, acuérdese que esta ‘vueltica’ no es gratis, yo le dije a usted que se le pagaría”

-“Si habría que aplicarle una reducción a la cantidad acordada basada en el hecho de mi participación a las seis de la mañana, aceptaría sin problemas”

Acordamos iniciar el escueto estudio un par de horas después de las seis de la mañana y por supuesto, en un lugar sumamente concurrido:

-“Bueno ya estamos aquí. Pensándolo bien, a las 6:00 AM no hay un alma en la zona donde resido y eso de montarse sin ver de quien se trata como que no ‘tá”

-“Que bien que su discurso haya variado admirado colega. ¿Dónde comenzaremos?”

-“En el parque central”

Nos dirigimos al parque y allí fuimos instantáneamente testigos del orquestado desorden de pasajeros desafiándose entre sí por un lugar ‘preferencial’ dentro del famoso carrito de concho.

Como la idea en parte era captar en esencia, la elección del conductor, no gozábamos de ningún privilegio en comparación con los ávidos pasajeros y forzosamente, nos hicimos partícipes del acto:

-“Venga colega que eta vaina e’así!”

-“Ya puedo ver”

-“¿Y qué le pasaba amigo? ¿Uté creía que parao’ ahí iba a conseguí carrito a eta hora?”, se introdujo el chófer en el diálogo.

-“No, no para nada chófer. Lo que pasaba era que mi colega no conocía bien la mecánica”, sale en mi defensa homólogo Locutor.

-“Ah buueno. Pero mirándolo bien: utede do' no son presentadore'?”

-“Yo soy Locutor radial y mi amigo aquí trabaja en TV”

-“Esa mima vaina jajaja pa’mí to’ son iguale jajajaja”

Nos miramos con clara intención de seguirle la corriente. En lo que la gente se montaba y desmontaba, habíamos ya recorrido un buen trayecto de la ruta y procedimos a encuestar al chófer y tomar nuestros primeros datos de la mañana.

La rutina se apoderó brevemente de nuestra labor y en un abrir y cerrar de ojos, se había ido la parte diurna del día. Acordamos seguir en la tarde, pero en otra ruta, separados y así obtener otra percepción con distintos chóferes.

Con un sol que quemaba más que pizza en horno, me monté en la famosa ‘ruta B’ y como es común, el carrito que me tocó era de esos Toyota que abundan tanto en el transporte como en manos privadas:

-“Ofrézcome chófer qué calor, ¿eh?”, inicio la conversación

-“Y uté no sabe na’ miíjo. A eta hora ete sol pica ma’que moquito embullao’ ”

Como eran las 2 de la tarde y algo, el flujo mixto de empleados privados, públicos y estudiantes, era sorprendente. Entre los que se subían y bajaban, nos toca una elegante joven en sus veinte avanzados y con ‘cara de pocos amigos’, decide ir en la parte trasera:

-“Ay chófer eto’ muchachito uté debería dejá que se fueran en guagua. Eto jodío carajito le ensucian a una to' el unifolme!”

-“Bueno mija, imagínese uté: ete carro lo toy pagando a puro efuelzo y con pasajero e’ que se paga el vehículo”

-“¡Ay Dio mío! ¡Y encima de todo e’ un Toyota!”

-“¿Y qué tiene de raro la malca señorita y ecúseme?”, pregunta el chófer.

-“¿Cómo que qué? ¿Y uté no lee la noticia? ¡Lo' carro' Toyota tienen problema' y lo van a sacá a to' del melcado!”

-“Hata donde yo sepa, ese problema e’ con carro en etadosunido”

-“¡Entérese mejol polque a mí me dijeron que e’con to’ lo Toyota!”

En eso el chófer mi mira y me dice: 


-“¡Bueno amigo no’ salvamo tó!”

-“Déjeme por aquí pol favol. Tenga!” (expresa la joven al momento de pagar, desmontarse, cerrar dar las gracias.)

-“¿Que diferente e’ la juventú e’ amiguito, e’? ¿Pol qué esa muchacha se epresa así?”

-“Quizás el calor la tenía así”

-“¿Calol? ¡Yo sí sé qué tipo de calol!”

En 2010 el fabricante japonés Toyota retiraba más de 8 millones de vehículos por todo EE.UU. debido a desperfectos presentados en el acelerador.

La medida abarcó marcas específicas obtenidas en EE.UU. y modelos entre 2004 y 2010 y por razones de comercio vehícular, unidades de ese tipo que estén en otros países.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Decepción Nipona”. © 2010-2014 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

jueves, 27 de febrero de 2014

"Los Diablos Cojuelos"

La tradición en nuestro país de vestirse de Diablo Cojuelo data de los 70 cuando se iniciaron a organizar las comparsas y con ellas, el surgimiento de los personajes.

En el argot popular la gente les llama "cajuelo" cuando en realidad es "cojuelo".

Paradójicamente, el personaje en sí posee características negativas, no obstante y muy lejos de hacer maldad, el diablo cojuelo es una figura llena de colorido y dinamismo más los aderezos de danza y la inevitable vejiga.

Recuerdo que de niño, Doña Candita, madre de Henry (gran amigo de infancia y homólogo en locución), tenía como oficio coser por encargo.

En mi barrio todo el mundo tuvo la oportunidad de vivir prácticamente todas las experiencias culturales de la época y vestirse de diablo cojuelo, era una de ellas.

Por fin se logra convencer a Doña Candita y me hacen un sencillo traje a dos tonos (blanco y negro) y en la capa, una interminable cantidad de espejitos y campanitas.

Cuando decidí unirme a un grupo de gente con trajes, no tenía idea de lo mucho que había que caminar y la terrible sed que daba, pero fue una época muy bonita.

Hace un par de días estaba sentado en un reconocido restaurant de la ciudad y se desarrolló el siguiente diálogo:

-"
¿¡Hey mi helmano, cómo 'tá uté!?"

-"Todo bien gracias a Dios. 
¿Y tú?"

-"Tranquilito, tranquilito. Uté no e'fácil, Se da su retaurantico je,je,je"

-"En realidad espero a alguien aquí para ultimar detalles sobre unas clases"

-"Pero debe ser un cliente full porque aquí le cobran a uno hata la repiración!"

-"Si supieras que no fue el cliente quien eligió el lugar. Fui yo"

-"
¡Ah!, pero uté entonce ta' buchú je,je,je"

-"Para nada. Simplemente es un cliente importante y lejos de impresionar, lo imperativo aquí es rodearse de una atmósfera agradable"

-"
¡Hermano, pero definitivamente uté e' una etrella!. Le dejo que entré pa'í pal baño"

Justo al retirarse, los hijos de los dueños del restaurant salen corriendo con trajes de diablos cojuelos al momento que le exigían que los llevara al parque. En eso sale del baño la persona que me saludó y me dice:

-"
¡Oh licenciado! parece que lo van a dejá eperando"

Le contesto con una forzada sonrisa y miro mi reloj. Evidentemente había pasado un tiempo prudente y me decido a llamar. Para mi frustración, me salía la mensajería de voz y tras varios intentos, doy por cancelado el encuentro.

Pago lo que consumí y me dirijo al área del parque para distraerme un poco visualmente.

Una buena cantidad de gente había en el citado lugar, niños corriendo y gritando, vehículos con música más alta que las antiguas Torres Gemelas confundiéndose entre sí con Reggaetón, Dembow, Hip Hop estadounidense y Rap dominicano.

Sigo caminando y veo que ahora todo es muy distinto a mi época y al mirar a diestra y siniestra lo que se veía era jovencitas con caras pintadas, jeans descaderados y unos movimientos ultra sensuales.

Me quedo "vendido" mirando el espectáculo gratis de oxigenación visual y de repente emulé la creencia popular del término "cojuelo": resbalé y al levantarme quedé medio cojo.

En eso, veo que un diablo cojuelo con características femeninas que se queda mirándome fijamente y emprende una corrida hacia mi.
Era evidente que sus intenciones de "sobarme" con la vejiga y una vez estando a unos dos metros de distancia entre sí le digo con cara de Rambo:

-"
¡Psst! mucho cuidadito con darme con esa vaina!"

Se echa a reír y me dice con voz engolada:

-"
¿Qué va pasá tíchel?"

Reacciono extrañamente frunciendo el ceño y riéndose, el cojuelo se quita la máscara y me asombro aún más:

-"Ecúseme que no fuí a la cita. Ete e' mi segundo año en el carnaval tíchel"

En nuestro país, para disfrutar a plenitud de originales disfraces de diablos cojuelos, hay que ir al Carnaval de La Vega.

Los personajes de carnaval más populares en nuestra cultura son "Roba La Gallina", "Se Me Muere Rebeca", "Califé", "Los Africanos", "Los Indios", "Nicolás Den Den", "La Muerte", "Los Platanuses", "Los Alí Babá", "Los Pirulíes", "El Doctor", "Los Trasvestis", "El Papelón", "Los Galleros", "Las Marimantas" y "Los Monos de Simonico".

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Los Diablos Cojuelos”. © 2010, 2014 Marcos Sánchez. Derechos reservados. Foto: © 2008 Manuel Sierra.