viernes 5 de febrero de 2010

"Léase antes de Usarse"

No sé si seremos los primeros en esta parte del Atlántico, pero a los dominicanos nos gusta auto-medicarnos a más no poder.

El asunto es simple: creemos que lo sabemos todo y por una inexplicable y absurda razón, no nos gusta preguntar!.

Un domingo cualquiera voy rumbo al cine en una guagüita de las que han invadido toda ruta imaginable a las afueras de la ciudad y zonas aledañas. El chofer rápidamente hace contacto visual y me reconoce del programa de TV y me dice:

-“Amigo uté no’e el de la película en la televisión?”.

-“Sí, para servirle”, le contesto.

-“Gonzalo ahí ‘tá! Pregúntale a ese señol que se ve e’ un hombre que sabe de ‘tó”, dice el cobrador en tono ultra alto que le rompía el tímpano a cualquiera.

-“Jefe” (me dice el chofer) “Qué uté cree de la patilla pa’dale vigol maculino al hombre?”.

En eso se escucha una risa coloquial (entre masculinos y femeninos), ya que la pequeña vanette estaba atestada de pasajeros que se dirigían a la parte Oeste de la ciudad.

-“Bueno, lo importante de ese asunto es que la persona que la vaya a consumir, sea bajo dirección médica porque nadie puede administrarse un medicamento sin antes saber cómo reaccionaría al mismo. Fíjese siempre donde dice ‘leáse antes de usar’”, detallo.

-“Tu vé? je,je,je,je,je ay papá!”, dice el cobrador.

En eso veo medio pensativo al chofer y para no cometer una infracción en público, le digo al chofer:

-“Chofer, la película se acaba cerca de las 9:30 PM usted cree que habrá transporte a esa hora?”.

El me mira y le hago una seña y me dice:

-“Pero uté sabe que uté’e mi helmano! Dígame su teléfono y yo le llamo pa’ vení a bucalo!”.

Los pasajeros nueva vez vociferan y en esta ocasión me tildan de “estar frío” y frases afines.

Por fin me dejan en Hollywood Plaza, cruzo y ellos continúan. En unos 2 ó 3 minutos me llama el chofer y me dice:

-“Mire a la veldá que uté’e un montro caballo! Uté se la llevó”.

-“Que va! Dígame cual de ustedes dos es que se va a tomar la pastilla?”.

-“La vaina e’má seria de ahí montro”, me dice.

-“Pero que fue lo que pasó?”, pregunto.

-“Uté no sabe que cité a una tipa pa’guayá y deseperao’ me tomé la patilla alante!”, me dice medio asustado.

-“Bueno, no debiste haber hecho eso, pero a qué hora es el asunto?”, le pregunto.

-“Esa e’ la vaina montro! Que la tipa me llamó y me dijo que no iba a podé salí conmigo y ahora toy yo aquí con eta vaina como un cañón ata no sé cuando?”, me dice en tono preocupadísimo.

Eventualmente lo puse en contacto con un médico amigo y hubo que llevárselo para Santo Domingo unas horas después. Lograron controlar el priapismo.

Volví a verlo varias semanas después del incidente y al abordarme bien animado me dice:

“Montro avíseme cuando uté vaya pal cine que uté sabe que e’ta guagua e’suya”.

Siempre le agradezco el gesto y el antes de colgar me dice una frase fija:

“Léase ante' de usase. No voy a olvidá esa vaina!”.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Léase antes de Usarse". © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

viernes 29 de enero de 2010

"Pirito"

En 1980 contaba con ocho años y fue el momento en que inicié un interés en tener animales como mascotas.

Como era común, se consideraba ideal tener un perro, no obstante mi padre se oponía debido a que de joven vivió una mala experiencia teniendo un cachorro.

Andando en una bicicleta, con cachorrito en manos, se le cayó y accidentalmente, al atropellarlo, le dio fin a la existencia del desdichado animal.

Otra de las razones era que mi papá entendía que cuidar de un perro conllevaría una vigilancia constante, aseo y la clásica recogida de excremento. Con esas dos razones bastó para declinar mi entusiasmo con aspirar a tener uno.

Mi mamá había respetado la decisión de mi padre, sin embargo me animaba a que podría aspirar a otro tipo de mascota.

Un día me enviaron de regreso a casa ya que el colegio optó de un momento a otro, contratar de urgencia los servicios de una fumigadora. Se daba el caso que de los diseminados árboles en el patio de recreo, emanaban unos diminutos insectos que generalmente se las arreglaban, no sé cómo, para caerle a uno en los ojos y eso provocó el masivo despacho.

Mi mamá al verme llegar con un tutor, me preguntó el por qué de mi repentino regreso. Le expliqué la razón y entonces me pidió que la acompañara al mercado. Me cambié de ropa y en tono bien animado me dice:

-“Vamos a aprovechar la ida al mercado para que puedas elegir una mascota”.

-“Una mascota en el mercado mami?!”, pregunto escéptico.

-“No comas ansias. Ya veras”, me dice.

Compramos parte de la comida de ese día y al retirarnos no veía por ningún lado un lugar donde hubiera animales y me estaba preocupando:

-“Mami ya compramos lo que necesitamos. Dónde están las mascotas?”.

-“Te dije que camino al mercado iríamos a un lugar. Entremos a este colmado para comprar otras cosas”.

En un área dentro del establecimiento había una caja de bacalao que había sido convertida en un nido de pollitos gringos. Una mirada rápida me hacía entender que mínimo habían congregados allí más de 40.

Como si se tratara de una desigual orquestación, los pollitos piaban a más no poder y se me acerca mi mamá ofertándome:

-“Te gustaría tener un pollito como mascota?. Tu papá no se opondrá ya que lo único que tienes que hacer es darle de comer maíz”.

-“Sí!, quiero uno!”, digo bien animado.

Llega el dependiente y obviamente sin preguntar, elije uno al azar, ya que todos eran prácticamente iguales.

Llegué contentísimo a mi casa con mi pollo gringo. Decidí llamarlo ‘Pirito’. El nombre fue inspirado en los constantes píos del ave.

Con el tiempo ‘Pirito’ fue creciendo y desarrollé un cariño incalculable hacia mi pollo. Le daba de comer a sus horas y hasta llegué a bañarlo y perfurmarlo en reiteradas ocasiones. El animal conocía ya mi voz y hasta mis pasos al llegar del colegio y a la hora de mis tareas, mi pollo al lado!.

En su crecimiento, a Pirito le dio moquillo y ese evento me entristeció ya que pensé se moriría, pero por fortuna, un señor allegado a la familia logró curarlo. No sé si existe un récord documentado de una franca interacción entre un humano y un pollo, sólo puede dar fe y testimonio de que Pirito me entendía perfectamente.

Al llegar a su máximo crecimiento, al ave había que cortarle con frecuencia las alas ya que en sus vuelos cortos, a veces se pasaba a una de las casas vecinas y es allí donde comienzan los problemas:

-“Bueno yo no sé qué se va a hacer con ese animal. Casi a diario hay que ir a buscarlo a casa ajena y yo no quiero estar molestando al vecino!”, dice mi papá.

-“Bueno, lo que hay que hacer es cortarle las alas antes de su tiempo”, agrega mi madre.

-“Esa no es la solución. Ese pollo está incontrolable. Además se pasa toda la noche piando aun cuando está en el patio y no deja a uno dormir!”, sigue mi papá en su queja.

-“En eso tienes razón, pero qué se puede hacer?”, pregunta mi madre.

-“Bueno, yo no voy a seguir cayéndole atrás a ese animal en casa ajena. Habrá que llevárselo para Cucama”, sentenció mi papá.

Cucama es un sector ubicado a unos kilómetros en las afueras de la ciudad. Actualmente está más desarrollado, pero en aquel entonces, todo era grandes extensiones de terreno.

Mi padre, hombre de campo, le fascinaba trabajar la tierra y por su experta mano, se daba todo tipo de siembras desde habichuelas, guandules, yuca hasta plátanos.

Resuelto el asunto, hubo que trasladar a Cucama a Pirito. Con ese traslado, ví la forma de ir a visitar mi pollo todos los fines de semana.

El señor que había curado a Pirito del moquillo, ayudaba a mi papá en la propiedad. Supervisaba, cuidaba y daba de comer a Pirito y cada semana que iba al solar, intentaba llevarle alguna fruta en agradecimiento por su gesto.

Pirito se hizo aun más adulto y el cambio de ambiente, le tornó en lo que siempre debió haber sido: simplemente él. Un ave libre de controles humanos. Silvestre en toda la dimensión del término. Ya apenas me reconocía...

El último fin de semana que intenté ver a Pirito, se vio frustrado gracias a un copioso torrencial que inició a tempranas horas de la mañana y se extendió hasta pasadas las doce del medio día.

Mi padre decidió no llevarme tomando en cuenta que no me convenía mojarme si llovía nueva vez ya que ‘me apretaba’ fácilmente.

Al siguiente día, cuando llegué del colegio, encontré en mi casa al señor que ayudaba a mi papá en el solar dialogando con éste en el patio. Saludo al verlo, dejo mi mochila en su lugar y corriendo me dirijo a él:

-“Hola! Dígame cómo está Pirito!. No se mojó, verdad?”, le pregunto preocupado.

El señor me mira con cara de ingenuidad y luego mira a mi padre. Una seña relampagueante lo autoriza a hablar:

-“Mira Marquito, tu pollo se escapó del rejón donde lo tenía amarrado y lo encontré ahogado después de la lluvia. Pero, no te preocupes! Puedes criar otro!”.

Salí corriendo a mi habitación bañado en lágrimas y con un dolor en el alma, que parecía había perdido a un familiar cercano.

Eventualmente, volví a tener varias versiones de Pirito, pero ya estaba entrando en la pre-adolescencia y mis intereses giraban ya en otras direcciones.

Ya adulto, llegué a tener tortugas y un conejo. Cierto día, le relaté a mis padres sobre si se acordaban de Pirito y de forma natural mi papá contestó:

-“Claro que sí. Ese pollo nos dio carpeta aquí con los vecinos. Hubo que decirte que se ahogó en un día lluvioso”.

-“Cómo que hubo que decirme?. Pirito se ahogó al escaparse del rejón papi!”, le digo.

-“Esa fue la versión que se te brindó. En realidad, Pirito estaba desde hace días en tu estómago…”

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Pirito". © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

domingo 24 de enero de 2010

"Cuentos Sociales" llega a Santiago!

El pasado Sábado 23 de Enero, 2010, nuestro trabajo fue replicado en el dinámico periódico digital http://elsoldesantiago.com/ que dirige el talentoso periodista Maxwell Reyes.

El turno le tocó coincidencialmente a nuestra última publicación "Las Maquinitas" y probablemente la serie se quede fija en el mencionado rotativo digital, dándole un toque cibaeño a Cuentos Sociales.

El artículo es una réplica del relato "Las Maquinitas" y fue publicado en la sección 'opinión' de la previamente citada publicación digital.

Acceda al link directo aquí http://elsoldesantiago.com/category/opinion/

viernes 22 de enero de 2010

"Las Maquinitas"

En 1983 nuestro país gozó en ciertos lugares de ser uno de los pocos en estar a la par con EE.UU. justo en el momento de iniciarse lo que eventualmente se bautizó como la debacle de Atari o en términos más llanos, la fiebre de los juegos de vídeo.

El hecho de haber sido parte de esa vivencia jamás hubiese sido posible sin la intervención de "Los Michelin": José, Chichí, Jorge y Vladimir (Pili aún no nacía). Ellos fueron los primeros privilegiados en obtener una consola Atari 2600 en La Romana y con la obtención de la misma, una nueva era en materia de juego había iniciado para mí.

Viéndolo desde ese entonces, entiendo perfectamente por qué hay una auténtica adicción entre adolescentes y niños conectados a sus consolas prácticamente un día completo. Es envolvente, adictivo y hasta esclavizante. No puedo hablar de Atari sin obviar al personaje más popular, no solo de esa compañia, sino de toda la historia de los juegos de vídeo tanto de consolas como de las popularísimas Arcadas (llamadas aquí "Maquinitas"): Pac-Man.

No sé con exactitud cuántas veces jugué Pac-Man haciéndole largos turnos a Chichí, Vladi o Jorge, lo que sí sé, es que perdí la noción del tiempo embriagado frente a esa consola y fascinado por ese juego. Menor suerte, aunque con la misma importancia, corrieron los juegos "Space Invaders" (original de 1978, lanzado por el frabricante norteamericano Midway) y "Donkey Kong", que se convirtió en el estandarte de la compañia Nintendo junto al popular "Mario Bros.".

Imperativo mencionar a SEGA (autores del galáctico "Zaxxon" y del motorizado "Hang-On"). SEGA, era parte de la Gulf+Western y ésta última poseedora, del Central Romana y accionista mayoritaria de la Paramount Pictures y de ahí, que llegaran a La Romana importantes títulos cinematográficos como "El Padrino II", "Chinatown", "Apocalyspse Now" o "The Sorcerer" al cine del Club de La Costa. Todo esto gracias a los esfuerzos del desaparecido brillante industrial de origen austríaco, Charles Blüdhorn.

Otra de las compañias que jugaron un rol protagónico en esta industria fue Namco (padre original del Pac-Man) creadora de los nostálgicos "Galaxian" y su secuela "Galaga", que eran una especie modificada de "Space Invaders" a todo color y con elementos dramáticos agregados al juego. Namco fue también el creador de "Dig Dug", "Xevious" y "Pole Position". Merecidas menciones para Capcom (responsables de introducir "Streetfighter"; Cinematronics; Konami (la gente de "Contra") y Taito, entre otras.

Para cuando llegaron las Arcadas, que rápidamente se les reabutizó como "Maquinitas", habían adolescentes que por no tener acceso a la compra de una consola, optaban por pagar múltiples cantidades de monedas y así permanecer conectados a una 'maquinita'.

A alguien se le había ocurrido la brillante idea de crear un orificio a la moneda y sujertarla con un hilo de nailon una vez fuese introducida y ésta al hacer contacto con un alambre eléctrico, le indicaba al sistema que se había generado un crédito.

Mientras más veces tocara la moneda el alambre, más créditos se acumularían y ya usted se puede imaginar!!.

Justo al lado del ahora desaparecido Cine Colón, frente al Parque Juan Pablo Duarte, está una legendaria entidad bancaria y allí existía un centro lleno de esas arcadas. Los dos juegos más populares eran "Defender" y "Asteroids", ambos caracterizados por su nitidez y trama principal: una batalla intergaláctica.

Decido ir a 'las maquinitas' para ganar tiempo antes de ir a ver una película. Al llegar al frente del cine, había una interminable hilera de motores por lo que me ví obligado a parquear la Flush frente al centro de las arcadas:

-"Cámbieme por favor esos 10 pesos", le digo al dependiente.

Ese cambio equilavía a varias jugadas, pero tenía 'la moneda mágica' en uno de mis bolsillos, lista para usar una vez el dependiente se descuidara. El bullicio colectivo de las diferentes arcadas más el murmullo de los jóvenes allí congregados, eran un perfecto sinónimo de gallinero humano.

Pierdo par de jugadas y en una, introduzco la moneda en repetidas ocasiones para acumular créditos. Miro el reloj y aún había tiempo para seguir esclavizado por el fascinante juego y en un momento determinado se ha armado un juidero ya que el dependiente había atrapado a un jugador con el sistema de la moneda y entre 'el corre-corre', siento que no puedo salir del sitio y se trataba de que la moneda se había quedado atascada a mi maquinita!.

Como el nailon tenía que estar sujeto a la costura del pantalón, hice un esfuerzo extra y el jalón me rompió el bolsillo provocando que se cayeran las monedas originales cambiadas de los 10 pesos. Fui testigo de ver perfectamente cómo los tres sistemas dinámicos de la Teoría del Caos, se materializaban en medio del corredero: almas corriendo a más no poder emulando estabilidad, inestabilidad y caos al momento de algunos, agacharse a recoger parte del menudo caido.

Miro fijamente a uno de los 'ganadores de la improvisada loteria' y le hago señas de que me devuelva mis monedas, pero fue inútil. Para cuando regresó el dependiente, había llegado la policía y cerraron el negocio para identificar a los infractores.

Como era fijo en el lugar, el dependiente me dejó ir sin mayor inconveniente, pero antes, me llevó al área de cobros y me dijo:

-"Mira hace mucho que veo que vienes a jugar. Soy un hombre muy viejo para dejarme relajar. No entiendo por qué tu afán de utilizar el truco de la moneda si traes dinero. Si quieres ser parte de esto, te aconsejo que lo dejes ahora que eres joven".

-"Discúlpeme de verdad. Usted tiene razón. Siempre traigo dinero, pero de alguna forma quería vivir esto", le digo cabizbajo.

-"Yo no conozco tu familia, pero se ve que eres un muchacho de buenas intenciones. Te voy a dejar ir, pero te voy a enseñar una lección hoy", me dice bien serio.

-"Una lección dice usted?", le pregunto aun cabizbajo.

-"Si. Logré recoger parte de las monedas que se te cayeron. Si te pidiera algunas de ellas, me las darías?".

-"Supongo que si señor. Jugué varias veces con la moneda mágica".

-"Pues tomaré algunas 5 ó 6 de esas que recogí como muestra de que en realidad pertenecen al negocio. Y también tendrás que darme la moneda mágica".

Procedí a dárselas y obviamente no pude ir al cine ya que tuve que pagar para que la policía no se llevara la Flush parqueada el frente del negocio.

No volví a jugar maquinitas ni nada parecido sino hasta la llegada de la consola PlayStation de la Sony Computer Entertainment en Septiembre de 1995.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Las Maquinitas". © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

jueves 14 de enero de 2010

Mi perspectiva respecto al desastre en Haití

Loable labor por parte de la rápida intervención de las autoridades de nuestro país en la ayuda a Haití. Un aspecto determinante es mantener el interés de la abierta ayuda brindada por República Dominicana ante esta desastrosa y dramática situación.

El uso indiscriminado en las redes sociales se presta para muchas malas interpretaciones y es asombroso la capacidad de insensibilidad que mucha gente demuestra ante esta desgracia que de alguna forma nos toca a todos, en especial a los Dominicanos por ser el país más cercano.

En varias redes sociales existe un auténtico hervidero en torno a la pseudo desmesurada invasión hacia este lado, no obstante se rectificó que ciertamente El Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza (CESFRONT) y el Ejército Nacional implementaron un redoblamiento en puntos estratégicos en la frontera con el firme propósito de contener esa posible entrada a territorio quisqueyano y ya nuestro Presidente tomó cartas en ese aspecto.

No obstante, saludamos el hecho y la ejecución por parte de las autoridades al ser sumamente cautelosas ante esta situación ya que si bien es cierto que debemos mostrar nuestro lado humano, no menos cierto es que también se hace imperativo resguadar nuestra soberania y lejos de ánimos odiosos, es nuestro legítimo derecho como Nación, amén de evitar el esparcimiento de una epidemia.

Leí ayer en People.com que el artista de origen haitiano Wyclef Jean solicitó ayuda públicamente a sus amistades famosas (incluídas Brad Pitt y su esposa Angelina Jolie) ayuda económica. Hasta el momento de mi lectura sólo 6 personas habían respondido y esas respuestas no eran del todo halagadoras. Eso me hizo reflexionar en cómo erraticamente se piensa a nivel internacional, que nosotros aquí somos indolentes ante nuestros vecinos hatianos.

Alguien sugirió que era excelente oportunidad para que Canadá, Francia y Estados Unidos demuestren qué tanto desean ayudar al empobrecido país. Nada mal en comparación con tanto absurdo que se ha publicado respecto a la "indiferente actitud" que se muestra de este lado de la isla.

Saludé con beneplácito que CNN.com publicara responsablemente que República Dominicana fue el primer país en reaccionar de forma inmediata ante la inminente ayuda. Destacaron además el envío de personal voluntario, alimentos, medicinas y la instalación de diez cafeterias móbiles con capacidad de producir 100,000 raciones de alimentos por día, más equipos pesados para remover escombros.

Aplausos para la ayuda brindada por la Unión Europea, Bélgica, Bolivia, Chile, Cuba, República Checa, Finlandia, Francia, Alemania, México, Islandia, Irlanda, Israel, Italia, Países Bajos, Eslovenia y Suecia.

¿Qué sería factible?. El imperativo envío de buques-hospitales, que poseen capacidad de hasta 1,000 camas, salas de operación, farmacia, laboratorios entre otras múltiples facilidades. Cabe destacar que estas naves se pueden preparar operacionalmente (con todo y personal) en sólo cinco días.

¿A qué Gobiernos contactar en ese orden?: EE.UU., Inglaterra, Australia y Brasil que por lo pronto son quienes tienen el mayor número de este singular tipo de ayuda humanitaria.

Nosotros aquí somos gente con mucha generosidad y abiertos a ayudar al prójimo, no obstante se hace necesario entender que NO podemos solos y ésto, lejos de ser una tragedia regional, debe declararse global.

viernes 8 de enero de 2010

"Temas Etéreos"

Uno de los aspectos que más lástima me da entre los seres humanos, es la negativa que adoptan al ser corregidos.

Encima de eso y que es aún peor, sobre algo que no conocemos o sabemos.

En la cultura dominicana, es típico ver estos casos y los "todólogos" aparecen de la nada constantemente.

Un fin de semana cualquiera correspondiente al último trimestre del 2009, me encontraba compartiendo con Yeralffi, amigo de hace unos años, ex compañero de trabajo, quien además es amante del fútbol y la música con sentimiento.

Por razones de estudio, Yeralffi vive en Santo Domingo y cuando tiene la oportunidad, coordinamos para compartir en uno de esos fines de semana que viene a La Romana.

A pesar de su corta edad, siempre me llamaba la atención su vasto conocimiento respecto a canciones que no eran de su época. Hablar ampliamente de José José, Anthony Ríos o Leo Dan, es algo muy normal en él.

Aprovechando ese fin de semana, nos pusimos de acuerdo para intercambiar impresiones y actualizarnos respecto a nuestras actividades actuales. Fuimos al famoso colmado "frente al Papagayo":

-"No quería decirte nada Yeral, pero ya que te gusta tanto la música del ayer, hablé con el dependiente para que sintonice una emisora que pauta ese tipo de música".

-"Eso veo. Además este sitio está lleno de gente de edad avanzada. Ahora sí es verdad que me siento joven!".

-"Hey, no te pases! je,je,je,je. Es verdad que hay señores aquí que pasan de 55, pero no me incluyas en el grupo!".

-"Es que me asombré cuando me dijiste que podíamos escuchar música vieja en este lugar. Ahora sé por qué vienes aquí. Se puede hablar y escuchar buena música"

-"Bueno, no es para tanto. Lo que pasa es que hoy es Domingo en la mañana y a esta hora, se les da un chance a esta gente que opta por venir aquí y remembrar su época"

-"Anjá! y así dices que no estas incluido ja,ja,ja,ja,ja"

-"Corrección!: Estamos aquí por la razón que te dije antes. Quería que comprobaras que aún existen lugares en donde se puede compartir a pesar de tanta modernidad"

-"Es verdad. Creo que seguirás siendo mi Master!"

-"Je,je,je,je,je, que va. Desde que nos conocimos, te daba consejos y vi que te gusta escuchar. De ahí nuestra amistad"

-"Eso es así!"

Tras un largo rato de solicitudes telefónicas (teníamos al Locutor fascinado por las peticiones), entra al colmado un amigo quién se desempeña como Ingeniero, pero es más amante de las letras que de las edificaciones.

Saluda decentememte, le presento a Yeral, se dan la mano y acto seguido se excusa con Yeral y me pide que le acompañe a su vehículo:

-"Siéntate ahí. Dejé el CD player en pausa. Oye esa vaina y cuando vuelva me dices qué te parece"

Se retira al colmado a comprar una cerveza. Accedo a quitar la pausa y escucho un fragmento de la canción. Vuelve en un abrir y cerrar de ojos y me pregunta:

-"Qué te pareció?"

-"Bueno estaba un poco confuso por la fusión de ritmos brasileños y elementos clásicos. Ese es Yo-Yo Ma"

-"Exactamente! yo sabía que no me quedarías mal!. La canción se llama 'Chega de Saudade' y es parte del su CD Obrigado Brazil".

-"Sí, es de 2003. Yo-Yo Ma quedó fascinado al llegar a Brasil con su música y el fervor de sus féminas je,je,je,je"

-"Correctísimo! no se me ofenda, pero de dónde carajos conoce usted a Yo-Yo Ma?"

-"je,je,je, te digo ahora. Volvamos al colmado que tengo a mi amigo esperándome"

-"Claro, que sí. Pero! que quede claro que me excusé con él antes de pedirte que vieneras al vehículo"

-"No te preocupes. No hay problemas con eso. Ven! compartamos juntos"

Nos confudimos entre varios temas de actualidad, cada quien opinando y el Ingeniero se asombró doblemente al ver que cada vez que sonaba una canción, Yeral la identificaba en el acto.

El otro aspecto fue mi confesión relativa a Yo-Yo Ma, que en realidad vi su foto en un ejercicio gramatical en un método de Inglés en 2005.

Entre debates sanos en torno a nombre de canciones, fechas, composiciones y risas, recibo una seña por parte del dependiente del colmado, quien me indicaba que alguien desde afuera me quería ver.

Se trataba de un conocido, quien es la clase de persona que se las sabe todas, de esos que siempre tienen proyectos (nunca inician o los terminan) y critican enérgicamente el hecho de que uno se dé los clásicos 'baños de pueblo'. Salgo y le saludo:

-"Cóoomo y usted por aquí?"

-"Pasaba por el área y al ver tu passolita me paré a saludarte"

-"Se le agradece el gesto"

-"Oye, no te ofendas pana y qué diablos haces tú metío en ese colmado con una recua de viejos?"

-"Bueno, ando con un amigo que vino de la Capital y recién se nos unió otra persona quien es Ingeniero y los presenté. El resto de los que llamas viejos, son también profesionales. O sea que no veo nada anormal en este lugar"

-"Profesionales!? bueno! si tú lo dices!. Ya me imagino lo que están escuchando!"

-"Tal y como lo descifraste: Temas etéreos"

-"Ay mi madre! se ve que ya has bebido bastante ja,ja,ja. Me vas a excusar porque eres el Profesor, pero lo correcto es: temas en estéreo, Marcos"

-"Corrección amigo mío: dije literalmente 'temas etéreos' y me referí a un tópico vago, que no es sustancial. En otras palabras, con poca determinación. Si no te importa, te dejo ahora que tengo gente esperándome. Nos vemos!".

Una semana después me llamó y me confesó que no conforme al llegar a su casa, buscó en Internet la palabra 'etéreo' y que la definición concordaba con lo que le había dicho.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Temas Etéreos". © 2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

jueves 31 de diciembre de 2009

"Estadística de Fin de Año"

El 30 de Diciembre de 1995 fui invitado a la tradicional fiesta de fin de año del CODIA filial El Seibo.

Cayó Sábado y habían elegido ese día debido a que la gran mayoría no garantizaba poder hacerlo el mismo 31 ya que tenían diversos compromisos familiares, incluidas las tradicionales visitas de amistades venidas del extranjero, entre otras cosas.

Los miembros del CODIA en el Seibo eran mis estudiantes de Inglés gracias a las diligencias hechas por mi gran amigo Florentino Durán, quien era miembro del gremio. Viajaba todos los Sábados a impartirles clases y se aprovechó la coincidencia para tomar ese día, en vez de impartir clases, compartir sanamente.

La gente del Seibo es extremadamente hospitalaria y conversadora. Como soy una persona gregaria, no me resultó difícil la interacción con todo el mundo. Para variar la atmósfera, todos se pusieron de acuerdo en ir a la casa de uno de los ingenieros y así tornar el encuentro más íntimo.

Florentino me pidió que me quedara en su casa, pero opté por alojarme en el Hotel Santa Cruz que estaba perfectamente ubicado en la Avenida Manuel Diez Jimenez, principal de la antiquísima ciudad. Anexo a ese hecho, en ese mismo trayecto estaba la parada hacia La Romana.

Llegué al Seibo cerca de las 9:30 de la mañana y para dar tiempo a que se organizara el asunto, me dieron un tour por lugares y zonas que no conocía en el área. El color verde era constante por donde quiera que mirara matizando el frescor que emanaba el simple hecho de ver las montañas.

Por fin cerca de las 1:00 de la tarde llegamos a la casa elegida y allí compartimos toda la tarde entre narrativas históricas, jugadas de dominó, intercambio de impresiones, toma de fotos y obviamente, comida y bebida.

Ya caída la tarde cediéndole el paso a la prima noche, estaba exhausto y pedí que me llevaran al hotel. Pude en realidad haberme ido para La Romana, pero no tenía prisa y además hubiese sido una astronómica descortesía desde el punto de vista de mi doble condición de Profesor e invitado.

Al día siguiente, desperté temprano y aunque la parada de guaguas estaba sumamente cerca, Florentino insistió en llevarme. Nos despedimos con un caluroso abrazo y entré en mi bus. Por fortuna encontré un asiento del lado contrario al reflejo del Sol aparte de que el transporte, estaba casi lleno.

Breves minutos antes de partir, entra una elegante dama ataviada con una delicadísima camisa blanca de mangas largas y pantalones de vestir color negro.

El aspecto aparentaba una mujer en sus treinta avanzados, pero probablemente su estilo de vida impedía algún desgaste visible aun cuando llevaba sendas gafas oscuras. Con una miraba bien rápida, se dio cuenta que habían nada más asientos en la parte de atrás y un espacio a mi lado. Se acerca y pregunta:

-“Discúlpeme joven. Está este asiento ocupado?”

-“No, no para nada”, le respondo.

Estaba claro que su presencia había impregnado un aroma ultra agradable en toda la guagua, mas al sentarse a mi lado, ese olor era penetrante y gracias a Dios, tenue.

Dominicano al fin, dado que el porcentaje de no iniciar un diálogo en un autobús de una ciudad a otra, es casi nulo, rompo el hielo:

-“Perdone la imprudencia señora. Usted no es del Seibo, cierto?”

-“Qué le hace pensar que no lo soy?”

-“Su color de piel no es de esta área”

-“Muy bien. No soy seibana. Soy de Higüey. Estaba aquí entregando unos regalos a mi suegra”

-“Comprendo”

-“Y usted? Es de El Seibo?”

-“No. Soy de La Romana. Estaba aquí compartiendo con unas amistades. Más bien, mis alumnos. Soy Profesor de Inglés”

-“Interesante. El Inglés y yo hemos librado innumerables batallas, pero no he podido dominarlo”

-“Todo es cuestión de enfoque. Si se toma individual es distinto a un grupo. Por razones de logística, muchos institutos mezclan adultos con adolescentes y el resultado es un desastre. De ahí quizás su negativa”

-“Tienes toda la razón. Se nota que vives lo que haces. Poca gente trabaja en lo que le gusta. Tienes buena dicción”

-“Gracias. Recién me inicié como Locutor”

-“Bonita elección. El Comunicador tiene en sus manos una herramienta poderosa: su micrófono le permite entrar donde sea con su mensaje”

-“Si, aunque muchas veces sin permiso”

-“Es cierto, pero el que sabe manejarse siempre da las gracias por que se le permita entrar a nuestras casas, oficinas o en nuestros vehículos sin ese permiso como dices”

-“Así es. Y usted? A qué se dedica?”

-“Soy médico. Estoy ahora realizando una especialidad”

-“Que bien!. Tiene familia en La Romana?”

-“Una cuñada, pero no es de La Romana. Coincidiremos allá para luego ir a Santo Domingo”

-“Y su esposo es de La Romana?. A lo mejor le conozca”

-“No lo creo”

En eso hubo un diminuto silencio y se cortó la conversación. La señora se disculpó decentemente y no volvimos a cruzar palabras hasta que llegamos a La Romana:

-“Su cuñada la recogerá en algún lugar en específico?”

-“Me pidió que la esperara en La Rotonda. Supongo que esta guagua pasa por ahí en su ruta hacia la última parada en el mercado municipal”

-“Bueno voy al canal donde laboro y si no le importa, podría bajarme con usted”

-“Muy amable”

Al llegar a La Rotonda, me desmonté con ella con la intención de llegar a Costa Visión, el canal donde trabajaba que estaba ubicado bien cerca. Procedo a despedirme una vez noto a otra fémina que le hace señas desde el interior de un carro:

-“Bueno, espero que vayan bien. Su esposo debe estar desesperado esperándola en Santo Domingo”

-“Ojala fuera así. Mi esposo se convirtió en una estadística de fin de año. Murió víctima de una imprudencia automovilística un 31 de Diciembre. A donde vamos es al cementerio a rendirle respetos a su memoria. Cuídate. Bye...”

Hoy es 31 de Diciembre. Termina un año e inicia otro. La gente después del famoso cañonazo sale como loca a las calles a celebrar. No veo nada malo en eso, simplemente que la gran mayoría lo hace bajo el efecto del alcohol muchas veces manejando ya sea en motocicletas o carros y sumado a eso, armados con pistolas.

Esa tripleta es peligrosa: alcohol + al volante + arma de fuego.

Trate de ser prudente y responsable. Recuerde que no se trata del fin del mundo. Es sólo un cambio de fecha.


Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Estadística de Fin de Año". © 2009 Marcos Sánchez. Derechos reservados.