viernes, 31 de diciembre de 2010

Esperemos el Nuevo Año con prudencia...

Dios, dale prudencia y sabiduria a mis amistades las próximas 24 horas.

El reto es que no desaparezcas. El plan es que no te aloques. La misión es manejarte con decencia.

No mezcles "el gatillo alegre" con alcohol y evita convertirte en una estadística.

Se trata simplemente de un cambio de fecha, no del fin del Universo. ¿Te veré al llegar el 2011?.

De ser así, Dios mediante "nos leemos" el próximo Viernes 7 de Enero.

viernes, 24 de diciembre de 2010

"Navidad Robada..."

Cada día que pasa se torna más indolente en términos de las actuales atrocidades que está viviendo la cada vez desgastada sociedad.

Anualmente llega esta temportada en donde la gente "enloquece" comprando infinidades de artilugios para decorar el sitio donde viva.

Hay aires de algún tipo de esperenza, pero no se ve claramente la llegada de ésta.

Enciendes en televisor y ves que del otro lado del Atlántico los titulares dominantes sólo enfocan violencia, hambruna y desigualdad.

Buscando algo acorde con la época, se busca entonces otro tipo de noticia en los medios tradicionales, mas el hecho se repite nueva vez. Dándole largas al asunto nos auxiliamos de la Internet y cual si fuese un CD en "repeat", aparece lo mismo inclusive, ¡más gráfico!.

Fue entonces cuando decidí salir a caminar y vi a los tradicionales vendedores de manzanas, uvas, peras y diversas golosinas. Sus rostros llenos de buena cara, combinaban junto a esa lúcida mirada, una abierta intención de convencer a su potencial cliente que se lleve algo, pero no pasa nada...

Al mirar en 360 grados, la competencia es demasiado agresiva y dificulta la toma de desición cuando en ambos extremos de las calles ves prácticamente lo mismo. La llegada de los grandes centros, arroparon las aspiraciones del vendedor callejero.

Más abajo sigo caminando y veo una escena bastante clásica: la jugada del dominó, el consumo de bebidas espirituosas y una música bastante alta. Gente riendo y vociferándose entre sí, diseminados en las aceras en toda su extensión impidiendo el libre paso del peatón.

El recorrido parece un Déjà vu visual constante al pasar de un bloque a otro. Los niños ya hace rato que dejaron de serlo y apenas se detecta un destello de lo que fue su inocencia. Su mirada es más desafiante que educada y su accionar, deprimente y bastante penoso.

Siguiendo el paseo, de repente pasan vehículos llenos de las famosas canastas dadas por politicos que serán irremediablemente mal distribuidas, dado el caos colectivo que siempre se adueña de las delirantes almas congregadas allí.

Por fin llego a mi destino. Hago entrega a una monja de una aceptable cantidad de pan, algunas frutas y jugos en cartón. Su reacción al ver mi rostro se divide entre el agradecimiento y la curiosidad. En eso, se nos une el padre regentor del lugar.

Con suma humildad agradece el gesto de nuestro obsequio a los olvidados envejecientes y detectando una honda mirada triste le pregunté:

-"Padre: ¿A dónde se llevaron la Navidad?..."

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Navidad Robada".
© 2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

viernes, 17 de diciembre de 2010

"Fiesta Electrónica"

Uno de los aspectos más interesantes del conocer, es ver cómo impacta a comunidades el hecho de hacer suya alguna práctica en particular.

Por prejuicio o simplemente vergüenza, a mucha gente no le gusta preguntar sobre lo que no conoce.

Cree o entiende que al hacerlo, será objeto de ácidas críticas o a lo mejor, le echarán a un lado por simplemente desconocer sobre algo.

La primerísima vez que escuché música basada íntegramente en elementos electrónicos fue en 1983. Se trataba de la canción “Let The Music Play” de la estadounidense Shannon. Ritmos sincopados con un fuerte sonido de batería más unos cuantos aderezos latinos, eran en sí el movimiento Freestyle.

La concentración del ritmo tenía una sólida legión de seguidores en Nueva York, puertorriqueños en su mayoría, ya que el creador del nuevo género era de ascendencia boricua.

Como nos es inherente, los dominicanos son sinónimos de "la ciudad que nunca duerme", porque aunque no llegaron junto con los puertorriqueños, su presencia se hizo sentir bastante rápido.

De ahí, que todo el que gozaba de un visado (escasos en ese entonces) norteamericano, traía consigo medio avión de ropa, ropa ésa comprada mayormente en un mercado de pulgas por cierto y había otro tipo de viajante que por su cultura, traía música. Así se proliferó en todas las discotecas del país en un abrir y cerrar de ojos.

La música electrónica era considerada de baja categoría, porque todo prácticamente era secuenciado vía un sintetizador y al intervenir una sola persona programando el instrumento, las grandes disqueras obviaban ese ejercicio musical.

Pronto y al igual que el DJ, la música electrónica pasó de las discotecas a la radio y de allí a grandes escenarios y brevemente los DJs gozaban de reputación mundial ganando abultadas cantidades de dinero en conciertos totalmente llenos que en muchos casos, congregaban hasta 50 mil almas decididamente dispuestas a celebrar y defender su predilección musical.

Nuestro país, por tener un constante bombardeo cultural tanto europeo como estadounidense, la fiebre llegó aquí simultáneamente.

Hace un par de años, Jesús, uno de mis dos sobrinos que se criaron conmigo, veía cristalizado su sueño de ser el responsable en organizar la primera fiesta electrónica masiva en La Romana. Tomó como escenario el nostálgico club Casa de Puerto Rico.

Jesús sabía de antemano que era popular y sin pensarlo, procedió a capitalizar esa popularidad obtenida entre sus amistades que conoció trabajando como asistente de cocina en un restaurant de La Marina. El apoyo fue magnánimo. El día del gran evento me pide algunos tips y una que otra asistencia...

-“Tío yo voy a queré que uté me ayude con la caja y me dé un litado de grupo’ que uté considere son bueno pa’mi fieta eletrónica”.

-“Por supuesto Jesús. Sobre la caja, vamos a tener a mi hija y ve a este website donde encontrarás todo tipo de DJs famosos”, le digo.

-“¡Muy bien!. ¡Gracias tío!”.

Los patrocinadores apoyaron al muchacho como si se tratara de un asunto único y una importante licorera le cedió toda la gama de sus productos. La contra parte, la ligó con una compañía cervecera.

Ya en la fiesta, para mi asombro, la desmesurada cantidad de jovencitos asistentes era continua y mis cejas no dejaban de elevarse a medida que pasaban los minutos.

Mi función primordial era supervisar las funciones de mi hija en caja ya que se trataba de dinero en efectivo y por supuesto, el apoyo moral hacia mi sobrino.

-“¡Papi, cuanta gente! ¡No sabía que Jesús era tan popular!”, me dice mi hija.

-“Tampoco yo. Hay muchachos de todas las escuelas tanto públicas como privadas y uno que otro instituto y gente de La Marina. Estoy realmente sorprendido con la capacidad de congregar gente que tiene este muchacho”, opino.

-“Ja,ja,ja ¿te estas poniendo nostálgico, daddy?”, me dice entre sonrisas.

-“Je,je,je no que va!. Lo que pasa es que en mi época las cosas no eran como ahora. No obstante me siento bien estar aquí”, le digo.

-“Bueno papi, quería pedirte que después de terminar mi turno en caja me permitas compartir un rato en la fiesta”, me solicita.

-“Claro que sí bebé. ¡Eso sí! No nos vamos de aquí a las 3 de la mañana je,je,je ¿OK?”, sentencio a sabiendas de la inminente amenaza de extender ese permiso debido al desfile de amiguitos de su colegio que estaban allí.

Termina mi hija su turno y es sustituida por otra persona allegada a mi sobrino. Miro el reloj y marca las 10:30 PM. En eso veo unas cuantas madres que habían decidido quedarse a esperar a sus hijas. Se me acerca una:

-“¡Hola Marquito!. ¿No me digas que esa muchacha es tu hija?”, en tono de asombro.

-“¡Eso es así!. Creció en dos días”, le digo.

-“¡Mira que bien!. Tú eres el único padre que ha venido a chequiá su muchacha”, me dice como apoyando el hecho de que hayamos coincidido allí.

-“Bueno en realidad no pretendo estar aquí mucho rato. Mi sobrino es quien organiza la fiesta y ya hablé con ella de irnos temprano”, le comento.

-“Así mimo. Yo a la’ do’ mía le dije que yo no me voy a acotá talde”, expresa con rostro de no estar mucho en ese ambiente.

Llega un muchacho amigo de mi sobrino y me dice:

-“¡Oiga don! Me dijo Jesú’ que uté fue quien le dio to’esa música”, con vaso de trago en mano y fumando o al menos, eso pretendía.

-“Sí, intenté darle un buen listado. ¿Mira y qué edad tú tienes para estar fumando?”, le pregunto.

-“¡Oh don! Je,je,je 17! ¡El viejo mio e’cool así como uté y él ya lo sabe!”, y se da un largo sorbo. En eso anexa:

-“¡Mire! yo pensaba que uté era un pasao’, pero esa música ta’buena don. ¿Uté oía esa vaina cuando joven?”, se da otro trago y ésta vez inhala su cigarrillo.

-“No era la misma música, o sea tan rápida como ahora, pero se puede decir que escuché los inicios de lo que oyes hoy en día. En síntesis, sí. Escuché música electrónica a tu edad”, le digo

-“¡Bueno voy pa’rriba cuídese don!”, se despide y se marcha.

En eso llega mi hija y me dice que está asentada cerca de la cafetería para su rápida ubicación para cuando decida retirarnos. Le digo que está bien que le aviso y vuelve a su entorno.

Me siento desde una parte que me daba una amplia perspectiva del ambiente. Estaba en un lugar estratégico ya que no deseaba que mi hija interpretara que la estaba acosando. Me sentí medio obsoleto por un rato al ver tanta energía juvenil congregada allí.

Miré mi reloj y eran apenas las 11:00 PM y el asunto no aparentaba ceder en ningún momento. Miré brevemente al pasado y ambienté mi imagen en el lugar, pero en aquel entonces, las cosas eran dramáticamente diferentes y ‘al volver al futuro’, comprendí que ya estaba en otros tiempos y evidentemente no era aquel muchacho.

El tiempo pasó casi inadvertido y mi reflexión se vio eclipsada al escuchar la delicada voz de mi hija:

-“¡Papi! ¿Qué te pasa?. ¿Por qué estas aquí solito?. ¿Quieres que nos vayamos?. Es la 1:30 AM”, me dice al momento que me abraza.

-“No pasa nada amor. Simplemente me ubiqué aquí para dejar que disfrutaras de tu fiesta y no frustrar tu momento”, le digo en tono cálido.

-“Papiii… ¿de qué estas hablando?. ¡Tu presencia aquí me llena de orgullo!. ¡¿No te das cuenta de que todo el que está aquí baila por la música que tú elegiste?!. ¡Mira! Si estas cansado nos vamos, ¿si?”, me comenta súper contenta.

-“Bueno, no lo había visto desde ese punto de vista. Seré honesto contigo como siempre lo he sido mi amor. Estoy cansado de verdad, pero éste es un momento que jamás volverá y además te has ganado estar aquí. Nos iremos en media hora”, le digo.

-“¡Está bien! ¡Por mí si quieres, nos vamos ahora Daddy!. ¡Pero hay alguien que quiero que conozcas!”, me dice riéndose.

-“Amor, no creo que sea el momento para presentar admiradores”, le digo.

-“¡Es alguien maravilloso!. ¡Ven Daddy!, te lo presento y nos vamos de una vez!”, insiste.

Por fin accedo a ir y en eso sabiamente me va metiendo en la pista y me pide que baile con ella. Ya metido en el lío y con esa música ultra mega alta, me acerco a su oído y le pregunto en tono un poco alto:

-“Bebé: ¡¿y dónde está tu maravilloso admirador!?”.

Se aleja a poca distancia de mí con una abierta carcajada, retorna a mí y en el mismo tono de voz me dice:

-“¡Tonto! ¡Esa persona eres tú!”.

Salimos de allí a las 4 de la mañana. Jesús, actualmente está en Argentina perfeccionándose como Chef profesional, vendió más de 100 mil pesos aquella noche.

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "Fiesta Electrónica". © 2009-2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.

viernes, 10 de diciembre de 2010

"La Caja de Galleticas"

Uno de los aspectos más llamativos de cualquier niñez son las vacaciones.

Esa temporada es matizada por desmesuradas horas de juegos, tiempo libre ilimitado, giras a otros lugares y cada día representa algo totalmente nuevo con respecto al anterior.

Cuando estaba de vacaciones, las vivencias en mi niñez eran de sumo agrado ya que mis tías paternas nos visitaban o en su defecto, nos llevaban a sus casas.

La mayoría de ellas vivían en Santo Domingo y que irónicamente conocí casi en su totalidad la zona metropolitana visitando clínicas en brazos de mi mamá. Aún así, no dejaba de ser interesante.

De pequeño sufría de bronquitis y mi papá no escatimaba esfuerzos para que siempre que nos pasara algo, quien nos viera fuera un especialista. De ahí los constantes viajes a la capital dominicana que se confundían a veces con épocas fuera de la escuela.

En uno de esos viajes, una tía decide pernoctar en mi casa para seguir su travesía al día siguiente hacia Higüey, en donde se reuniría con otros hermanos para coordinar la tradicional reunión familiar a fin de año.

Mi abuelo fue un hombre muy conquistador y esa característica le dio dos familias con varios hijos, pero logró interconectar a todos previa su desaparición física.

Estando en casa mi tía se sentía a gusto ya que era una mujer conversadora, que combinado con la delicadez de su vestir y la oportunidad de haber sido educada a un alto nivel, era fascinante escucharle hablar:

-“Tia yo no quiero que uté’ se vaya… a mi me guta mucho hablar con uté…”

-“Ay mi querido Marquitos, lo que pasa es que no puedo quedarme porque tengo cosas que hacer en Higüey y debo retornar a la capital a otros compromisos. Pero mira, hagamos algo: como estas de vacaciones, hablaré con tu papá para ver si te dan permiso y te pasas unos días conmigo allá. ¿Qué te parece?”

-“¡Sí, sí!. ¡Me gusta mucho ir a la capital!. ¡Además puedo visitar mis otros primos y ver a mis otras tías!”, le respondo dándole un abrazo que casi le saca el aire.

-“Pues, no te preocupes que me encargo de eso. Ahora me voy a retirar brevemente ya que debo ir al supermercado a comprar algo con tu mamá”

-“¡Está bien tía!”

Ambas se retiran y les acompaño hasta la puerta de salida. En eso pasaba Larry, uno de mis amiguitos de infancia del barrio y me aborda:

-“¿Dianche Malco’ y quién e’ esa americana?”

-“Ja,ja,ja. E’ una tía mía y no e’ americana. Lo que pasa e’ que su mamá era una mujer fina”

-“Pero mira, de veldá que parece una americana. ¿Qué vamo’ hacé’ en la talde?”

-“Reúne a lo’ muchacho’ a vé si jugamo’ pelota”

Entrada la tarde dejo plantado a los muchachos y me quedo en el patio escuchando dialogar a mis padres junto a mi tía. Jugaban dominó y tomaban cerveza a la espera de un sancocho. En un momento determinado mi tía se levanta de su silla discretamente y se retira al baño.

Mami le indica la dirección y aprovecha para pasar por la cocina para ver la evolución del sancocho. En ese momento, mi papá me pide que le busque otra cerveza de la nevera y accedo. Al retornar, vuelvo a sentarme y escucho en altavoz mi mamá llamarme:

-“¡Marcos!, ven acá hijo bello de mi corazón”

Rápidamente me acerco a la cocina:

-“Dígame mami. ¿Qué uté necesita?”

-“Mira a ver qué quiere tu tía que me está llamando y no puedo dejar esto aquí solo”

Voy a la puerta del baño y tocando la puerta:

-“Ecúseme tía. Mami me mandó a preguntarle qué uté necesita”

-“Gracias mi hijo. Dile a tu mamá que me mande la caja de galleticas”

-“OK”, asombrado reacciono y me dirijo nueva vez donde mi mamá sintiéndome más perdido que el hijo de Charles Lindbergh.

-“Mami que dice tía que le mande la caja de galletica’”

-“¡Ah sí!, ve a la mesa del comedor y coge una caja morada y llévasela”

Aún sin entender, tomo la caja y previo a entregársela noto la inscripción del nombre comercial encima que rezaba “Clavel” al junto de dos grandes figuras emulando dos rosas con sendos tallos. Toco, le paso la caja y sigo en el limbo.

Mi tía partió a Higüey al día siguiente y no pude preguntarle sobre mis dudas respecto a la famosa ‘caja de galleticas’.

A fin de año, coincidimos nueva vez en la acostumbrada reunión familiar. Entre saludos a decenas de primo, primas, tíos y tías, por fin logro llegar donde ella y con mucha afabilidad le doy ese gran abrazo:

-“La bendición tía”

-“¡Dios te bendiga mi bello sobrino!”

-“Tía, ahora que ‘tamo aquí quería preguntarle algo”

-“A ver mi niño. ¿Dime?”

-“¿Se acuelda cuando uté fue a casa en vacacione'?”

-“¡Claro! ¡La pasé muy bien con ustedes en esa ocasión!”

-“Bueno, quería preguntarle que ¿dónde e’ que venden esas galleticas que uté compró y pol qué uté se las comió en el baño?”

Provocada, me pasa la mano por la cabeza y me dice:

-“Ja,ja,ja, qué sobrino mío este tan inquieto. Ven, vamos a comer y te digo más tarde”

Ya de adolescente fue que me enteré que el término “caja de galleticas” era alusivo a una caja de toallas sanitarias...

Por: Marcos Sánchez. Cuentos Sociales: "La Caja de Galleticas”. © 2010 Marcos Sánchez. Derechos reservados.